El turismo argentino atraviesa una crisis estructural marcada por la caída de la rentabilidad, el aumento de costos, la reducción de estadías y el déficit turístico, lo que pone en riesgo empresas y empleos.

Según el ex director nacional de Planificación y Desarrollo Turístico, Sergio Castro, el sector acumula 30 meses de deterioro económico, con costos operativos elevados y márgenes de ganancia destruidos los datos oficiales muestran que, aunque en 2026 llegaron más turistas internacionales (+3,3% interanual), las salidas de argentinos al exterior cayeron un 22%, generando un déficit de más de 170 mil turistas esto profundiza el déficit turístico, que en 2025 alcanzó su punto más crítico con 7.221 millones de dólares
La pregunta es, ¿¿¿cuáles son los factores que agravan la situación???



En primer lugar, está la caída de la rentabilidad: más de la mitad de las empresas no cubren costos, lo que obliga a cierres y pérdida de empleo
Luego está la reducción de estadías y gasto real: la estadía promedio bajó a 2,6 noches y el gasto diario disminuyó, afectando a hotelería, gastronomía y comercio.
Datos de los últimos años referidos a temporadas de invierno, se notó el derrumbe del turismo de invernal: entre 2023 y 2025 se perdieron 1,2 millones de turistas, con una caída acumulada cercana al 22% y un impacto económico superior al 30%
Sin lugar a dudas que el turismo emisivo creciente nos da un panorama de lo mal que estamos: en marzo de 2025 salieron casi 2,8 argentinos por cada turista extranjero que ingresó, reduciendo la entrada de divisas, a esto hay que agregarle la pérdida de competitividad: el tipo de cambio, la inestabilidad económica y la falta de infraestructura afectan la percepción del país entre turistas de alto poder adquisitivo
Sin Propuestas y sin desafíos
Expertos como Castro proponen una política turística de Estado con alivio financiero, incentivos a la demanda, reducción de costos sistémicos y articulación entre Estado, sector privado, trabajadores y universidades el reto inmediato es atravesar la temporada sin más cierres, pero a largo plazo se requiere reconstruir la competitividad y el peso del turismo en la economía nacional. En síntesis: el turismo argentino no solo enfrenta una crisis coyuntural, sino una crisis estructural que requiere cambios profundos en políticas públicas, gestión y competitividad para revertir la tendencia.















