Tras ganar la tercera Copa del Mundo, más de 5 millones de personas se movilizaron en Buenos Aires, pero también hubo grandes festejos en la Patagonia, Cuyo, Litoral, Norte y Córdoba. Una alegría interminable, con el espíritu de compartir el momento, que los viajeros y viajeras del mundo pueden revivir en cualquier parte de nuestro país.

“¡Muchaaachos, ahora nos volvimos a ilusionar, quiero ganar la tercera, quiero ser CAMPEÓN MUNDIAL!”. Así cantaban los fanáticos en el máximo hit que sonó en Qatar 2022. Y finalmente Argentina, de la mano de Leo Messi, ganó su tercer Mundial. Y para estar a la altura de semejante conquista, las calles del país se llenaron de festejos interminables, a pura creatividad y pasión.

Nadie quiso perderse la experiencia de sentir en vivo la pasión por el fútbol, tan única en Argentina.

Nora Walsh, nómade digital y periodista estadounidense con trabajos en el diario The New York Times, quedó asombrada por los festejos en los bares y en los parques porteños. “Elegí estar en Argentina durante el Mundial porque amo la pasión por el fútbol de los argentinos, su equipo y el país. El mar de camisetas de Messi, el vibrante estribillo de los cantos, la fiesta en las calles después de cada triunfo… fueron increíbles. Cuando millones de personas se juntaron para celebrar la Copa del Mundo llegando a Buenos Aires con la Selección, la alegría, la música, el baile que llenó la ciudad fue como algo que nunca antes había experimentado. Lo llevaré conmigo por el resto de mi vida”, sintetizó.

Lo mismo sintió Carla Mouriño, también nómade digital, de España, y periodista de Condé Nast Traveler, que vivió el Mundial de principio a fin entre Buenos Aires, El Calafat y El Chaltén. “Vivir el Mundial en Argentina, para cualquier persona, aunque no le guste mucho el fútbol, es una experiencia que debería vivir, al menos, una vez en la vida”, cuenta y destaca la pasión de los argentinos y las argentinas.

En total, más de 5 millones de personas se trasladaron a través de Buenos Aires y sus alrededores para recibir a los jugadores que acompañaron a una caravana interminable. Pero la fiesta no fue sólo en la capital: en la Patagonia, en ciudades emblemáticas como Bariloche o Ushuaia, la ciudad del Fin del Mundo, familias y amigos se fundieron en abrazos, bailes y choques de copas (bien valga la redundancia).
 
Lo mismo sucedió en Cuyo, el Norte, Córdoba y el Litoral. ¡Hasta las Cataratas del Iguazú se bañaron de aguas doradas en honor a la Copa!

Canciones, buen vivir, experiencias diferentes en ambientes cálidos y receptivos. Con una copa de Malbec frente a la Cordillera de los Andes, en una noche infinita de bar en bar en Buenos Aires, en una peña, con empanadas y vino torrontés cantando hasta la madrugada en el Norte, con un whisky adornado de rocas auténticas del glaciar Perito Moreno o con un típico fernet cordobés. Siempre, con la idea de compartir y de generar un encuentro.
 
Por muy pocos dólares, Argentina propone la fiesta más rica de todas. La tercera ya está en el país. ¿Ya has pensado en qué destino argentino festejar? 

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